lunes, 13 de julio de 2015

Conoce al Museo Nacional de Historia Natural

Este espacio lleva por nombre Profesor Eugenio de Jesús Marcano 


En el Museo de Historia Natural los visitantes pueden aprender sobre la vida marina de la isla. Fotos cortesía: Edward Roustand.
Los museos son espacios en los que se puede conocer y admirar aspectos de la historia, el arte y la cultura de la humanidad. También son espacios que se pueden destinar para conservar y exponer al público colecciones de piezas u obras determinadas relacionadas con la naturaleza; animales naturalizados, ceras anatómicas, esqueletos, colecciones de plantas en herbarios, aparatos científicos o dibujos naturalistas, entre otras cosas. Estos museos, como el de Historia Natural, tienen como característica diferenciadora de los demás, su función como centros de investigación, algo que muchos desconocen. 

Para exponer las especies al público y ofrecer detalles sobre las mismas, un equipo de profesionales trabaja en laboratorios donde técnicos especializados en conservación junto a investigadores trabajan para acondicionar las distintas muestras para exhibirlas.

También realizan trabajos de campo para conocer cómo fueron o son dichas especies en su hábitat natural. 


En la República Dominicana, el lugar destinado a mostrar la riqueza natural del país es el Museo de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano, el cual fue construido en el 1974, pero no fue hasta la década de los 80 que abrió sus puertas al público. Este museo fue concebido como una institución estatal dedicada a la investigación científica sobre la diversidad biológica de la Hispaniola y la región del Caribe, así como a la educación y divulgación ambiental.


El Museo de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano ofrece a sus visitantes la oportunidad de maravillarse ante la inmensidad del Cosmos y sus secretos; descubrir la dinámica interior del planeta Tierra, introducirse en el conocimiento de la biodiversidad y su historia de cientos de millones de años. Al recorrer las salas del museo, los visitantes conocen los principales ecosistemas de la República Dominicana, sus recursos naturales, su fauna y su flora.


Quienes suelen visitar este espacio, durante la semana, son estudiantes, tanto de nivel básico como de nivel superior, mientras que los fines de semana el museo se convierte en un lugar familiar, a donde padres e hijos van a compartir la experiencia de aprender juntos. Lamentablemente, los turistas no son el segmento más importante entre los visitantes, probablemente debido a que el turismo en República Dominicana no está tan enfocado a la ciudad capital, según comenta Celeste Mir, directora del museo.

Destacó que probablemente el mayor atractivo del museo lo constituyen los emblemáticos esqueletos de ballena que exhiben en la Sala de los Gigantes Marinos, las cuales impresionan a los visitantes por su enorme tamaño. 


También llama la atención el espectáculo del Planetario en la Sala del Universo, que nos traslada al misterioso cosmos y los dioramas de la Sala de la Ecología, exquisita combinación de ciencia y arte que muestran los paisajes naturales de la República Dominicana.


Retos a superar

A pesar de todo lo que tiene para ofrecer, como toda institución, la administración del Museo de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano también tiene que superar algunos retos. Según su directora, uno de los desafíos es promover más el interés de los dominicanos por los museos.


“Somos un país con mucha historia y una naturaleza única e impresionante. El Museo Nacional de Historia Natural nos acerca a nuestra biodiversidad y a nuestro patrimonio natural. Nuestro principal reto es posicionarnos cada día más como una institución que descansa sobre tres pilares: la investigación científica, la conservación de la biodiversidad y la educación de la sociedad”, dice Mir.

Para lograr tal cometido, refiere que están trabajando en varios proyectos. “En el aspecto museográfico, estamos trabajando en una nueva sala que estará dedicada a la Historia de la Vida. En el aspecto de investigación científica, estamos realizando inventarios de fauna de distintas zonas ecológicamente importantes para apoyar la toma de decisiones y el manejo de estas áreas”.

La Sala de las Aves lleva el nombre de la ornitóloga Annabelle Stockton de Dod, la cual cuenta con seis exhibiciones y 131 pieles de aves. Fotos cortesía; Edward Roustand.
Otros planes son el mejoramiento de la base de datos de la colección científica en el sentido de su difusión y de la incorporación de imágenes asociadas a las especies. 

El recorrido abarca las siete salas que conforman el museo: (Sala de los Gigantes Marinos “Amaury Villalba”; Sala del universo (incluye el Planetario y el programa “View Space”; Sala de la Tierra, Sala de Rocas y Minerales, Sala de Ecología “Profesor Julio Cicero”, Sala de las aves “Annabelle Stockton de Dod” y la Sala de biogeografía).

Pero los visitantes también pueden disfrutar  de las exhibiciones separadas: Buche inolvidable, profesor Eugenio de Jesús Marcano, los fósiles, el ámbar, los tiburones, los insectos, animales vivos: arácnidos y animales vivos: boas. Para conocer más sobre la temática del museo, Celeste Mir comenta que cuentan con programas pedagógicos, tanto las escuelas como para las universidades. 


“Con estos programas buscamos armonizar las informaciones que ofrece el recorrido del museo con temas de los programas educativos, de manera que la visita al museo no sea considerada un paseo escolar, sino una visita educativa que permite reforzar áreas de conocimientos e implementar metodologías pedagógicas fuera del aula de clase, motivando a la conservación de recursos naturales”, dice Mir.



miércoles, 8 de julio de 2015

El Museo Infantil Trampolín

Este es un espacio destinado a fomentar los conocimientos en los niños de manera divertida


Fotos cortersía: Danny Polanco.

Existen diversas formas de incentivar en los niños el interés por la ciencia, la historia y el arte. Esto es posible por medio de los estudios, libros y programas interactivos desarrollados según la edad. Otra alternativa es mediante visitas a los museos, espacios que les permiten a los niños estar en contacto directo con la temática por descubrir.

En la República Dominicana existen varios museos con diferentes conceptos dedicados a toda la familia, pero no todos pueden ser apreciados por los más pequeños de la casa. Por tal razón, la opción a conocer es el Museo Infantil Trampolín, un proyecto concebido y auspiciado por la exprimera dama, Rosa Gómez de Mejía, con la finalidad de ofrecer a todos los niños del país la oportunidad de acceder a un lugar donde puedan adquirir conocimientos y jugar.

Este museo, que abrió sus puertas el 30 de abril de 2004, se encuentra regido por un patronato creado mediante el decreto 252-04, del 24 de marzo de 2004, en el que se le concedió el beneficio de su incorporación bajo la Ley 520, como institución privada sin fines de lucro. ¿Qué pueden encontrar allí? En este rincón cultural, los niños pueden aprender de manera divertida, complementando el proceso educativo, con el interés de formar una sociedad que respete la vida con valores éticos y morales sólidos y orientada al logro de su desarrollo económico y social.


Al momento de instruir a un infante deben tomarse en cuenta diversos factores, siendo la edad uno de los principales. Es por tal razón que en el Museo Infantil Trampolín procuran tener un personal especializado, y así poder satisfacer las inquietudes de sus pequeños visitantes.

Elba Paulino, encargada del Departamento de Relaciones Públicas y Actividades del museo, detalla que este espacio está enfocado hacia niñas y niños de cuatro a 12 años, aunque su museografía es de educación y aprendizaje para todas las edades.



“Constamos con 10 salas habilitadas para las exposiciones, nueve para exposiciones permanentes y una para exposiciones temporales. Las salas de exposiciones han sido preparadas de acuerdo con los requerimientos de un museo infantil y la museografía se encuentra fundamentada en un guión museológico acorde con las necesidades básicas de la niñez, en la que el respeto a la vida y a la naturaleza ha dado como resultado un museo de gran inclinación científica, ecológica y ética”, comenta Paulino.

Dentro de las mismas se encuentran las salas: Universo, Planeta Tierra, Paleomundo, Energía, Laberinto de Colores, Ecología, Parques Nacionales, Ser Humano, y Sociedad y Tú. Además de las salas para la realización de talleres infantiles, un cine-teatro, un teatro al aire libre y los servicios de cafetería y biblioteca.

Un espacio interactivo



Según Paulino, estos espacios le permiten tener una interacción dinámica con los visitantes. “Para lograr una comunicación efectiva, procuramos que los niños tengan experiencias sensoriales de sonidos, imágenes, luz y color en cada colección, que sean inolvidables”, dice. 

El recorrido por el museo está diseñado con una duración de dos horas, sin embargo el visitante puede seleccionar su recorrido dependiendo de su área de interés, ya que los guías son fijos por sala.

Además de ser un museo en el que se promueve la cultura general, también resalta la dominicanidad, los valores patrios, los símbolos y las tradiciones de la República Dominicana.



“Esos valores que nos identifican, como los valores familiares, nuestro carnaval, nuestra cultura, música, artesanía, juegos infantiles tradicionales, entre otros”, enumeró Paulino, quien considera que el mayor reto que debe superar la institución es el económico, ya que dependen, en su mayoría, de los patrocinios y necesitan de instituciones que muestren mayor interés y apoyo hacia este tipo de iniciativas.

Si te animas a llevar a tus hijos (o sobrinos) al museo, el horario es de martes a viernes de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde y los sábados y domingos de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.

De interés

En el museo se desarrollan actividades culturales adicionales todos los meses, cuya finalidad es enriquecer los temas tratados en las diferentes áreas.





martes, 30 de junio de 2015

Una casa convertida en museo

Fue el lugar donde se concretaron las ideas libertarias de José Martí y se firmó el “Manifiesto de Montecristi” 

Fotos: Helen Jáquez

Las islas que conforman la región del Caribe comparten mucho más que el clima, la hermosura de sus playas y gente de piel tostada. Estas islas también comparten una historia, una cultura influenciada por otras lejanas y la lucha por ser libres y soberanos. Por tal razón, no es de extrañar que en algún momento se unieran para darse soporte, como fue el caso del cubano José Martí y el dominicano Máximo Gómez, quienes compartieron momentos importantes de la historia de Cuba. 

José Martí, quien es recordado por ser un pensador, político republicano, demócrata y poeta, fue quien motivó a los cubanos a poner en marcha la “Guerra Necesaria” (también conocida como Guerra del 95), para la cual contó con el apoyo del militar Máximo Gómez, y fue en la casa de éste, en Montecristi, donde firmaron el “Manifiesto de Montecristi”, considerado el documento oficial del Partido Revolucionario Cubano, en el cual se exponen las ideas en las que se basó Martí para organizar la guerra de independencia cubana de 1895.


En la actualidad, esta casa se ha convertido en un museo, donde los visitantes tienen la oportunidad de conocer, no solo la historia de la lucha por la independencia cubana, sino también la vida de estos dos caribeños, de ideologías democráticas, de carácter fuerte, aguerridos,  y con deseos de libertad.

Allí, en el Museo Casa de Máximo Gómez, en el lejano Montecristi, te espera un rincón histórico e inspirador para las generaciones más jóvenes, y un recordatorio a quienes los años les han hecho dejar en el olvido este acontecimiento.



Según datos históricos, José Martí, visitó al menos unas cuatro veces la República Dominicana y en la última de esas visitas (en 1895) se hospedó por dos meses en la casa del general Máximo Gómez, en Montecristi. 

El motivo de su estadía era más que una visita turística, pues fue durante ese tiempo que ambos redactaron el documento que exponía las ideas para organizar la guerra de independencia de Cuba, al que llamaron el “Manifiesto de Montecristi”.

Además de trazar los lineamientos de la nación que anhelaba Martí, también aprovecharon para “cuadrar” estrategias y claves para comunicarse entre ellos y sus allegados. Pero leer esto en los libros o que un conocedor de la historia te relate los hechos es diferente y adquiere otra dimensión cuando se tiene la oportunidad de conocer el espacio donde todo se planificó. Con un pasillo central angosto repleto de cuadros de la época, el cual separa las cuatro habitaciones que conforman la pequeña casa hasta llegar al amplio patio, donde se encuentra un jardín con dos bustos, uno de José Martí y otro de Máximo Gómez, cada uno junto a la bandera de sus respectivas nacionalidades. 


En la propiedad que adquirió Gómez en 1888, la última habitación de la casa era un comedor, el cual se extiende de un extremo a otro. Ahora, es una biblioteca, donde se destaca un gran mural pintado por Silvano Lora, en 1983, en el que el artista plasmó el proceso histórico. A pesar de eso, el espacio aún conserva  su esencia. Sus paredes de madera pintadas de un azul grisáceo, los marcos de las puertas y ventanas de color blanco y su techo a dos aguas le dan un “toque” especial a la estructura. 

A pesar de tener un aspecto aceptable, este museo le falta apoyo económico para seguir brindando el servicio educativo. Según cuenta Eunice Cabrejas, encargada del lugar y directora de la biblioteca del Museo Casa de Máximo Gómez, este espacio no cuenta con el apoyo necesario del Estado ni de instituciones privadas. “Solo contamos con el subsidio del Ayuntamiento de Montecristi y el aporte que los visitantes puedan dar, pero eso no es suficiente. Este museo es un legado y debemos hacer lo posible por mantenerlo vivo, difundiendo la historia”, comenta Cabrejas.

¿Qué puedes encontrar en el museo?

Eunice Cabrejas, encargada del lugar y directora de la biblioteca del Museo Casa de Máximo Gómez.

Desde que entras se percibe la estampa cubana en cada uno de los cuadros, fotografías y artículos. Adentrarse en ese pequeño espacio, pero grande en el legado histórico y cultural, impresiona. Detenerse a observar los retratos de los próceres, leer una copia del Manifiesto de Montecristi, cartas de José Martí a sus familiares y libros de autores de la época es simplemente, una experiencia enriquecedora. 

El documento original del Manifiesto de Montecristi se encuentra en Cuba, explica Cabrejas, pero el que se exhibe en el museo es una copia exacta del mismo.  Allí, también cuentan con una réplica de la mesa donde se firmó el acuerdo y del machete de Martí. Sin embargo, en una de las habitaciones se conserva una estrella original colocada en el techo de donde cuelga una lámpara. Esta (la estrella) fue colocada por Martí, la cual simboliza la liberación de Cuba.



“Estas son las cosas que más llaman la atención de los visitantes, que por lo regular son estudiantes y extranjeros. También son ellos, quienes promocionan el museo, pues suelen recomendarlo a sus allegados”, agrega Cabrejas, quien considera que el mayor reto al que deben enfrentarse, como entidad, es al mantenimiento de la estructura de la casa. 

“Para mantener vivo este lugar es de vital importancia que estemos en constante reparación de la casa, en especial el techo y madera, que son los materiales con que está construida. Pero esto no se puede hacer sin la solvencia económica necesaria”, concluye Cabrejas.

Planes del Museo Casa Máximo Gómez



Como toda entidad, los administradores del Museo Casa Máximo Gómez tienen entre sus carpetas grandes planes. Lamentablemente, no se cuenta con los recursos. Pero las ganas están.

Además de poder darle mejores condiciones al lugar, desea tener un portal Web para promocionar el lugar y la región, pero esto sin el equipo y el personal es complicado. Para otras entidades, esto es tarea fácil, pero para un museo ubicado en el lejano Montecristi parece toda una odisea.  


Allí se imparten talleres de historia cada cierto tiempo, pero les gustaría que sea una constante y que estos tuvieran mayor demanda.




jueves, 18 de junio de 2015

El Monumento de Capotillo

Un santuario histórico, construido para honrar la memoria de los protagonistas de la Guerra de la Restauración


Fotos: Helen Jáquez

Una de las tantas formas de preservar los recuerdos y hazañas de los hombres y mujeres que “construyeron” la nación, con sus luchas históricas que marcan a un pueblo, es a través de monumentos, obras realizadas con la finalidad de mantener siempre vivos en la conciencia de las generaciones que le siguen, los valores morales y cívicos, por los que todo ciudadano debe guiarse y por los que ellos (los antecesores) lucharon.


Precisamente, tratando de que los dominicanos no olviden el esfuerzo, entrega y sacrificio de sus compatriotas, en 1986 se inaugura el Monumento de Capotillo, durante el mandato de Salvador Jorge Blanco. ¿Su objetivo?, honrar la memoria de los héroes de la Restauración, en su escenario original, pues allí se lanzó el llamado “Grito de Capotillo”, que marcó la gesta restauradora.

El Monumento, considerado un santuario histórico, se encuentra al noreste del país, en la provincia Dajabón, entre un área montañosa, próximo a Loma de Cabrera. Allí, entre el verdor de los árboles y la soledad, se encuentra casi olvidado y solo se recuerda cada 16 de agosto, Día de la Restauración.

¿Por qué debemos ir? Además de aprovechar para conocer la provincia Dajabón, su gente y sus costumbres, es una excelente oportunidad para aprender sobre nuestro pasado y conocer la historia. Quizás así se incentive el turismo cultural y obligar a que las autoridades se esfuercen por darle más atención al monumento y a su entorno, el que se encuentra olvidado, como olvidado está el pasado.

La Guerra de la Restauración se libró entre 1863 y 1865 en la República Dominicana entre los nacionalistas dominicanos y España, que había recolonizado el país 17 años después de su independencia.


Aislado entre las montañas caribeñas de Loma de Cabrera, en Dajabón, y echado al olvido, tanto por las autoridades como por el desinterés de los ciudadanos, permanece la mayor parte del tiempo el Monumento de Capotillo, con el cual se conmemora el Grito de Capotillo que marcó el inicio de la Guerra de Restauración.

La obra fue erigida para honrar la memoria de quienes dejaron el “pellejo” en una guerra de guerrillas, la cual duró dos años (desde el 1863 al 1865) entre nacionalistas dominicanos y el ejército español, que después de 17 años de independencia volvieron subyugar a la República Dominicana, tras la anexión hecha por Pedro Santana.

Afortunadamente, un grupo de valientes dominicanos defendieron el honor y la dignidad de un pueblo que gozaba de su libertad. la cual no estaban dispuestos a perder, tras la anexión, que traería como consecuencia que el país volviera a ser regido y a ser administrado por las leyes españolas y aniquilaría la Independencia Nacional. 




Según datos consultados, con esta lucha también se buscaba evitar la implantación del monopolio de parte de los cosecheros y comerciantes cibaeños; y la rebelión contra la Anexión, la que se convirtió en el principal baluarte durante los años 1863-1865.

¿Quiénes fueron?

Benigno Filomeno de Rojas, Benito Mención, Federico de Jesús García, Gaspar Polanco, Gregorio Luperón, José Antonio Salcedo, José María Cabral, Lucas Evangelista de Peña, Máximo Grullón, Pedro Antonio Pimentel, Pedro Francisco Bonó, Ricardo Curiel, Santiago Rodríguez y Ulises Francisco Espaillat, son algunos de los nombres figuran como principales protagonistas de este hecho histórico. 


Pero también participaron cientos de hombres y mujeres del pueblo, que a pesar de que no se les conoce su nombre, se sabe que dieron el todo por el todo por su nación. Entonces... ¿Por qué no darle más valor a un monumento que representa la lucha por la libertad, por la soberanía? Y es que el Monumento de Capotillo, el cual fue remodelado en el 1997 y que está bajo la supervisión y mantenimiento del Ejército Nacional, luce abandonado. Sus instalaciones, que bien pueden mostrar una mejor cara, no tiene un personal que informe a los visitantes, falta seguridad y se observa poca higiene.

El monumento, que se encuentra a unos 310 kilómetros de Santo Domingo, se ideó como un espacio cultural e histórico donde, tanto niños como adultos puedan participar de exposiciones de artículos de la época. Sin embargo, hoy en día estas áreas lucen vacías y sin la más mínimas señas de que se tenga la intención de “darle calor” al espacio.

El tiempo pasa



Han pasado 151 años desde que el pueblo se alzó a la Guerra de la Restauración, pero esto no quiere decir que pasemos por alto el legado moral y patriótico por el que lucharon muchos criollos.

Este interesante lugar, que evoca sentimientos sinceros por la patria, bien podría aprovecharse mejor. Allí, todo se conjuga para que quienes se motiven a visitarlo puedan tener una experiencia enriquecedora, pues además de poder conocer de historia patria, también pueden darse un “baño de pueblo” y disfrutar del paraíso natural de Loma de Cabrera. Es importante, que para darle vida a este espacio, se desarrolle un plan cultural que integre a la comunidad, con el fin dar a conocer el monumento construido en piedra y granito. El espacio pueda ser un punto de referencia de la zona o, algún día, ser solicitado entre los paquetes turísticos que se manejan en la República Dominicana.





lunes, 15 de junio de 2015

Bondades acuíferas de La Perla del Sur

La provincia Barahona lo tiene todo, playas, ríos y montañas, lo que la hace un rincón turístico único


Fotos cortesía: Edward Roustand.


Se aproxima abril, mes en el que se celebra la Semana Santa, unos días libres que muchos toman para reflexionar y otros para salirse de la rutina. Y precisamente, quienes optan por tomar carretera, por lo regular procuran ir a lugares que se caracterizan por su majestuosa belleza natural, ya sea playas, montañas o ríos. 

Pero… ¿No sería genial poder disfrutar de los tres atractivos naturales en una misma zona? ¡Sí! ¿Dónde? Pues en la República Dominicana existe un lugar en el lejano, pero cálido Suroeste, donde puedes tener el “combo” de tres en uno. Se trata de la provincia Barahona, allí, los visitantes tienen la oportunidad de darse un chapuzón, tanto en sus aguas templadas, para los que prefieren la playa, como frías para los que gusten del friíto del río, además de poder disfrutar del verdor de sus montañas, distinto al de otros poblados de la zona.

Fotos cortesía: Edward Roustand.



Esta composición (playa, montaña y ríos) hace de Barahona un destino eco- turístico único; y no está tan lejos de Santo Domingo, solo a unos 190 kilómetros de distancia, recorrido que se hace placentero pues puedes admirar los paisajes que engalanan la carretera y hacer paradas en cualquiera de los pueblos ubicados en el trayecto, como Baní, Azua, Tamayo, Vicente Noble y Cabral. 

Luego del largo y placentero viaje, solo queda disfrutar y dejarse llevar por la hospitalidad de su gente; como también del esplendor de la costa azul que bordea la Carretera 44, la cual te conecta con pintorescos pueblos, como Paraíso, Juan Esteban, Bahoruco y Enriquillo.

En cuanto a las playas, no puedes dejar de visitar El Quemaíto, Saladilla, Punta Iglesia, La Saladita y Paraíso, las cuales cuentan con las cualidades propias de las playas de la República Dominicana: un horizonte azul, donde se unen el agua y el cielo haciendo que el paisaje caribeño sea interminable y agradable.

Fotos cortesía: Edward Roustand.



San Rafael y Los Patos, son playas y balnearios, dos de los destinos más visitados, que no deben estar fuera de tu agenda al momento de visitar Barahona. Estos dos rincones sureños tienen un encanto especial. 

Hacer un “stop” en el balneario San Rafael, en la carretera Barahona-San Rafael, es apostar a disfrutar de una piscina natural de agua fría, dulce y cristalina del río del mismo nombre,  el cual  desemboca a unos cuantos metros en una playa que se caracteriza por tener una fina gravilla. El oleaje de la playa es fuerte, por lo que no es recomendado para nadadores inexpertos, pero esto no quiere decir que no puedas conocer su entorno. 




Fotos cortesía: Edward Roustand.


Mientras que Los Patos, ubicado en la carretera Barahona-Enriquillo, considerado uno de los  ríos más cortos del mundo; al igual que San Rafael, sus aguas son frías, tanto, que al entrar la mayoría de las personas dan tres “brinquitos”. Éste desemboca  en el mar Caribe, en una playa de aguas profundas y de oleaje constante, por lo que llaman a los bañistas a tener cuidado. Sin embargo, el simple hecho de estar ahí y respirar el aire salado es una experiencia incomparable.

Y si te encuentras en el casco urbano de Barahona, no está de más darte una vueltecita por el Parque Litoral María Montez, construido por el Ministerio de Turismo, con la finalidad de potenciar el valor del malecón de Barahona y así aprovechar la hermosa vista que ofrece.


Remozamientos de las playas

Fotos cortesía: Edward Roustand.

Con el objetivo de embellecer las playas de Barahona y ofrecer a los visitantes, nacionales y extranjeros, espacios con mejores condiciones, desde hace un tiempo el Ministerio de Obras Públicas se encuentra trabajando en el proyecto de equipamiento y adecuación de las playas El Quemaíto y Los Patos.

En la actualidad, el remozamiento de las playas,  que incluye la colocación de 15 kioscos para organizar el comercio, cancha de volibol de playa para motivar el deporte y una pasarela para facilitar el acceso a estas, se encuentra bastante avanzado. 

Según Salvador Arté, ingeniero encargado del proyecto de playa Los Patos, se espera que los cerca de 13 kilómetros de playa en los que se encuentran trabajando estén listos para el feriado de Semana Santa. “En la actualidad contamos con 25 personas trabajando arduamente, con el fin de entregar el proyecto para Semana Santa”, declaró Arté.
Fotos cortesía: Edward Roustand.

Sin embargo, José Santana Olivero, director regional de Turismo con sede en Barahona, considera que dichos proyectos no estarán listos para las fechas pautadas, en especial el de Los Patos, pues los trabajos se iniciaron no hace mucho tiempo, aunque sí cree que el proyecto de El Quemaíto puede que esté listo.