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lunes, 13 de julio de 2015

Conoce al Museo Nacional de Historia Natural

Este espacio lleva por nombre Profesor Eugenio de Jesús Marcano 


En el Museo de Historia Natural los visitantes pueden aprender sobre la vida marina de la isla. Fotos cortesía: Edward Roustand.
Los museos son espacios en los que se puede conocer y admirar aspectos de la historia, el arte y la cultura de la humanidad. También son espacios que se pueden destinar para conservar y exponer al público colecciones de piezas u obras determinadas relacionadas con la naturaleza; animales naturalizados, ceras anatómicas, esqueletos, colecciones de plantas en herbarios, aparatos científicos o dibujos naturalistas, entre otras cosas. Estos museos, como el de Historia Natural, tienen como característica diferenciadora de los demás, su función como centros de investigación, algo que muchos desconocen. 

Para exponer las especies al público y ofrecer detalles sobre las mismas, un equipo de profesionales trabaja en laboratorios donde técnicos especializados en conservación junto a investigadores trabajan para acondicionar las distintas muestras para exhibirlas.

También realizan trabajos de campo para conocer cómo fueron o son dichas especies en su hábitat natural. 


En la República Dominicana, el lugar destinado a mostrar la riqueza natural del país es el Museo de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano, el cual fue construido en el 1974, pero no fue hasta la década de los 80 que abrió sus puertas al público. Este museo fue concebido como una institución estatal dedicada a la investigación científica sobre la diversidad biológica de la Hispaniola y la región del Caribe, así como a la educación y divulgación ambiental.


El Museo de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano ofrece a sus visitantes la oportunidad de maravillarse ante la inmensidad del Cosmos y sus secretos; descubrir la dinámica interior del planeta Tierra, introducirse en el conocimiento de la biodiversidad y su historia de cientos de millones de años. Al recorrer las salas del museo, los visitantes conocen los principales ecosistemas de la República Dominicana, sus recursos naturales, su fauna y su flora.


Quienes suelen visitar este espacio, durante la semana, son estudiantes, tanto de nivel básico como de nivel superior, mientras que los fines de semana el museo se convierte en un lugar familiar, a donde padres e hijos van a compartir la experiencia de aprender juntos. Lamentablemente, los turistas no son el segmento más importante entre los visitantes, probablemente debido a que el turismo en República Dominicana no está tan enfocado a la ciudad capital, según comenta Celeste Mir, directora del museo.

Destacó que probablemente el mayor atractivo del museo lo constituyen los emblemáticos esqueletos de ballena que exhiben en la Sala de los Gigantes Marinos, las cuales impresionan a los visitantes por su enorme tamaño. 


También llama la atención el espectáculo del Planetario en la Sala del Universo, que nos traslada al misterioso cosmos y los dioramas de la Sala de la Ecología, exquisita combinación de ciencia y arte que muestran los paisajes naturales de la República Dominicana.


Retos a superar

A pesar de todo lo que tiene para ofrecer, como toda institución, la administración del Museo de Historia Natural Profesor Eugenio de Jesús Marcano también tiene que superar algunos retos. Según su directora, uno de los desafíos es promover más el interés de los dominicanos por los museos.


“Somos un país con mucha historia y una naturaleza única e impresionante. El Museo Nacional de Historia Natural nos acerca a nuestra biodiversidad y a nuestro patrimonio natural. Nuestro principal reto es posicionarnos cada día más como una institución que descansa sobre tres pilares: la investigación científica, la conservación de la biodiversidad y la educación de la sociedad”, dice Mir.

Para lograr tal cometido, refiere que están trabajando en varios proyectos. “En el aspecto museográfico, estamos trabajando en una nueva sala que estará dedicada a la Historia de la Vida. En el aspecto de investigación científica, estamos realizando inventarios de fauna de distintas zonas ecológicamente importantes para apoyar la toma de decisiones y el manejo de estas áreas”.

La Sala de las Aves lleva el nombre de la ornitóloga Annabelle Stockton de Dod, la cual cuenta con seis exhibiciones y 131 pieles de aves. Fotos cortesía; Edward Roustand.
Otros planes son el mejoramiento de la base de datos de la colección científica en el sentido de su difusión y de la incorporación de imágenes asociadas a las especies. 

El recorrido abarca las siete salas que conforman el museo: (Sala de los Gigantes Marinos “Amaury Villalba”; Sala del universo (incluye el Planetario y el programa “View Space”; Sala de la Tierra, Sala de Rocas y Minerales, Sala de Ecología “Profesor Julio Cicero”, Sala de las aves “Annabelle Stockton de Dod” y la Sala de biogeografía).

Pero los visitantes también pueden disfrutar  de las exhibiciones separadas: Buche inolvidable, profesor Eugenio de Jesús Marcano, los fósiles, el ámbar, los tiburones, los insectos, animales vivos: arácnidos y animales vivos: boas. Para conocer más sobre la temática del museo, Celeste Mir comenta que cuentan con programas pedagógicos, tanto las escuelas como para las universidades. 


“Con estos programas buscamos armonizar las informaciones que ofrece el recorrido del museo con temas de los programas educativos, de manera que la visita al museo no sea considerada un paseo escolar, sino una visita educativa que permite reforzar áreas de conocimientos e implementar metodologías pedagógicas fuera del aula de clase, motivando a la conservación de recursos naturales”, dice Mir.



miércoles, 8 de julio de 2015

El Museo Infantil Trampolín

Este es un espacio destinado a fomentar los conocimientos en los niños de manera divertida


Fotos cortersía: Danny Polanco.

Existen diversas formas de incentivar en los niños el interés por la ciencia, la historia y el arte. Esto es posible por medio de los estudios, libros y programas interactivos desarrollados según la edad. Otra alternativa es mediante visitas a los museos, espacios que les permiten a los niños estar en contacto directo con la temática por descubrir.

En la República Dominicana existen varios museos con diferentes conceptos dedicados a toda la familia, pero no todos pueden ser apreciados por los más pequeños de la casa. Por tal razón, la opción a conocer es el Museo Infantil Trampolín, un proyecto concebido y auspiciado por la exprimera dama, Rosa Gómez de Mejía, con la finalidad de ofrecer a todos los niños del país la oportunidad de acceder a un lugar donde puedan adquirir conocimientos y jugar.

Este museo, que abrió sus puertas el 30 de abril de 2004, se encuentra regido por un patronato creado mediante el decreto 252-04, del 24 de marzo de 2004, en el que se le concedió el beneficio de su incorporación bajo la Ley 520, como institución privada sin fines de lucro. ¿Qué pueden encontrar allí? En este rincón cultural, los niños pueden aprender de manera divertida, complementando el proceso educativo, con el interés de formar una sociedad que respete la vida con valores éticos y morales sólidos y orientada al logro de su desarrollo económico y social.


Al momento de instruir a un infante deben tomarse en cuenta diversos factores, siendo la edad uno de los principales. Es por tal razón que en el Museo Infantil Trampolín procuran tener un personal especializado, y así poder satisfacer las inquietudes de sus pequeños visitantes.

Elba Paulino, encargada del Departamento de Relaciones Públicas y Actividades del museo, detalla que este espacio está enfocado hacia niñas y niños de cuatro a 12 años, aunque su museografía es de educación y aprendizaje para todas las edades.



“Constamos con 10 salas habilitadas para las exposiciones, nueve para exposiciones permanentes y una para exposiciones temporales. Las salas de exposiciones han sido preparadas de acuerdo con los requerimientos de un museo infantil y la museografía se encuentra fundamentada en un guión museológico acorde con las necesidades básicas de la niñez, en la que el respeto a la vida y a la naturaleza ha dado como resultado un museo de gran inclinación científica, ecológica y ética”, comenta Paulino.

Dentro de las mismas se encuentran las salas: Universo, Planeta Tierra, Paleomundo, Energía, Laberinto de Colores, Ecología, Parques Nacionales, Ser Humano, y Sociedad y Tú. Además de las salas para la realización de talleres infantiles, un cine-teatro, un teatro al aire libre y los servicios de cafetería y biblioteca.

Un espacio interactivo



Según Paulino, estos espacios le permiten tener una interacción dinámica con los visitantes. “Para lograr una comunicación efectiva, procuramos que los niños tengan experiencias sensoriales de sonidos, imágenes, luz y color en cada colección, que sean inolvidables”, dice. 

El recorrido por el museo está diseñado con una duración de dos horas, sin embargo el visitante puede seleccionar su recorrido dependiendo de su área de interés, ya que los guías son fijos por sala.

Además de ser un museo en el que se promueve la cultura general, también resalta la dominicanidad, los valores patrios, los símbolos y las tradiciones de la República Dominicana.



“Esos valores que nos identifican, como los valores familiares, nuestro carnaval, nuestra cultura, música, artesanía, juegos infantiles tradicionales, entre otros”, enumeró Paulino, quien considera que el mayor reto que debe superar la institución es el económico, ya que dependen, en su mayoría, de los patrocinios y necesitan de instituciones que muestren mayor interés y apoyo hacia este tipo de iniciativas.

Si te animas a llevar a tus hijos (o sobrinos) al museo, el horario es de martes a viernes de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde y los sábados y domingos de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.

De interés

En el museo se desarrollan actividades culturales adicionales todos los meses, cuya finalidad es enriquecer los temas tratados en las diferentes áreas.





jueves, 11 de junio de 2015

Centro Cultural Perelló, un encuentro con el conocimiento

Para muchos, este centro comunitario se ha convertido en el orgullo de la provincia Peravia por su aporte a la sociedad


Fotos cortesía: Romelio Montero.
Un centro cultural es una “puerta” que se abre al conocimiento, el cual ayuda a enriquecer el acervo cultural de los miembros de la comunidad. Allí, los encargados de fomentar el interés o “saciar la sed” del saber de los más inquietos, tienen el desafío de luchar con la falta de fondos, el poco apoyo, la desmotivación y los estragos de una generación inmersa en los aspectos banales.

El aporte socio-cultural de una casa formativa es incalculable, pues se convierte en el “refugio” del “desamparado” intelectual, del que anhela poder ser como los grandes maestros de la literatura o de las artes plásticas, pero que no cuenta con las facilidades económicas; y de aquellos, de un estrato social más elevado que han tenido el privilegio y que desean aportar o aprender aún más. Es decir, que en los centros culturales comunitarios se rompe con las jerarquías sociales. Allí, todos somos iguales.

Fotos cortesía: Romelio Montero.
Y precisamente, en Baní, provincia Peravia, se encuentra el Centro Cultural Perelló, un espacio inaugurado en 2011, con el objetivo de trabajar en base a cuatro ejes temáticos: la educación, la cultura, el arte y el medio ambiente, que según su directora, Julia Castillo, son aspectos que ayudan a la integración de los jóvenes de la región, tanto en la comunidad como la sociedad en general.

“Este es un espacio donde la gente se acerca a buscar conocimiento, entretenimiento sano, culto. Y nosotros, entendiendo sus necesidades trabajamos para darles las herramientas del conocimiento”, comenta Castillo, quien asegura que la juventud banileja está ávida del saber.

Con el fin de promover la cultura en los habitantes de la comunidad banileja y sus alrededores, surge el Centro Cultura Perelló bajo el eslogan “Cultura para el desarrollo”. En este espacio, que consta de 10,200 metros cuadrados, de los cuales 2,290 corresponden a la edificación, se ha hecho realidad el sueño del empresario Manuel de Jesús Perelló Báez, quien deseaba crear en Baní una biblioteca que sirviera a las generaciones futuras. El proyecto tomó otra magnitud cuando sus descendientes crearon la Fundación Perelló, mediante la cual pone en marcha algo más que una biblioteca, y es cuando surge el concepto de un espacio moderno donde la gente pueda tener un desarrollo integral.

Fotos cortesía: Romelio Montero.
“El servicio comunitario que damos es nuestra prioridad. La familia Perelló ha hecho una inversión visionaria con responsabilidad social y con miras al desarrollo”, comenta Julia Castillo, directora del Centro Cultural Perelló, quien considera, que en sus dos años de gestión, el mayor reto de las instituciones culturales es la falta de recursos.

“Estamos viviendo una crisis económica mundial, y cuando esto sucede las partes más sacrificadas son las artes y la educación. Ese es el reto que estamos enfrentado todas las instituciones culturales y educativas, pues es lo primero que se saca del presupuesto porque no es considerado una necesidad básica”, manifiesta Castillo, quien es economista y tiene una maestría en Gerencia Cultural.

Abierto para todos

Fotos cortesía: Romelio Montero.

A pesar del “cuadro” general socio-económico, los directivos del Centro Cultural Perelló, y que cuenta con 28 empleados, entienden que la mejor inversión siempre debe dirigirse a reforzar la educación, a la formación con criterio. Por tal razón, las actividades, cursos y talleres son gratuitos pero apostando a la calidad de los servicios que ofrecen. 

“Creemos en la gestión cultural. Nuestro sueño es transmitir que el arte es tan importante, tanto para los pobres como para los ricos, pero para los pobres es aún más porque es alimento para el alma. Ese alimento es lo que te da la fuerza para seguir adelante. Además, entendemos que si no hacemos una oferta gratuita no llega. La idea es dar sin importar a quien. Es un aporte social a través el centro”, dice Castillo.


Julia Castillo, directora del Centro Cultural Perelló. Fotos cortesía: Romelio Montero.
Para solucionar la situación, la directora del centro considera que, tanto el Estado como las instituciones privadas, deben comenzar a ver el renglón cultura de una manera diferente, verlas como: “industrias culturales como parte del progreso”. Algo para lo que, afirma, se trabaja en el Centro Cultural Perelló.

“Sería un gran logro desarrollar las industrias culturales, que se valore el trabajo artístico y cultural de nuestra gente, sin precisamente ser un Cándido Bidó o un Pablo Picasso... el trabajo de los artesanos y artistas rurales también tienen su aporte”, agrega. 

¿Qué se puede encontrar en el centro?
Además de la exposición “Tributo a Ramón Oviedo”, una selección de obras pertenecientes a la colección personal de Fernando Báez Guerrero y la exposición fotográfica “Oasis para un nuevo mundo”, de Amanda Lovoti, patrocinada por la Embajada de Francia, las cuales se encuentran actualmente expuestas al público en general, los interesados pueden acercarse a sus instalaciones para ser partícipes de talleres y conferencias organizados por el centro.

En el aspecto formativo, el Centro Cultural Perelló también se encuentra realizando el programa de inglés por inmersión para lo que cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación. 

También cuentan con círculos literarios infantil y juvenil, Curso/taller de ortografía creativa, organizan el segundo Certamen Literario Infantil y Juvenil y ofrecen cursos de fotografía.


El conocimiento enriquece el alma

Fotos cortesía: Romelio Montero.

El mayor logro del centro, de acuerdo a Julia Castillo, ha sido integrar a los jóvenes a las actividades que realizan. Algo que los motiva a seguir implementando cosas nuevas.

“El conocimiento enriquece el alma y nos hace ser mejores. Esto hace que queramos renovar constantemente nuestras propuestas culturales”, comenta Castillo. 

Como novedad, estarán impartiendo el taller de dirección coral, impartido por Michael Grohotolsky, director del Coro de Cámara de Viena y profesor de la Universidad de Música y Artes Escénicas de Viena, quien visita por primera vez el país. Este se estará realizando del 28 de julio al 8 de agosto. Otra novedad, es el programa de francés por inmersión, junto a la Alianza Francesa. El cual está previsto a comenzar el próximo año.


Motivación
Un motor para trabajar es la sed de conocimiento de los jóvenes, que se han convertido en las fuerzas del Centro Cultural Perelló y en las mías”.